Alma tenía 12 años y falleció tras meses de complicaciones de salud. La luz de una pequeña guerrera cordobesa se apagó en el plano terrenal, pero su huella quedó marcada a fuego en el corazón de miles de personas. Tenía parálisis cerebral y su historia de amor, adopción y resiliencia conmovió a toda la Provincia de Córdoba y llegó a oídos del mismísimo director técnico de la Selección Argentina, Lionel Scaloni, quien en su momento se sumó a las campañas para visibilizar su caso.

Alma cruzó el puente de la vida el pasado domingo, luego de atravesar severas complicaciones de salud en los últimos meses. La noticia fue confirmada por sus papás adoptivos, Natalia Bracamonte y Fernando, quienes durante más de una década dejaron todo de lado para convertirse en la voz y el sostén de Alma y de su hermano Milo, ambos con la misma patología compleja.

«Fue amor a primera vista»: una historia de adopción que rompió barreras

El vínculo de esta familia conmovió al país tiempo atrás cuando se conoció su historia en Telenoche. Natalia trabajaba como cuidadora hospitalaria de niños judicializados para la Senaf cuando conoció a Alma. «Pasé por varios niños, pero cuando conocí a Almita fue amor a primera vista»; recordó con emoción.

La pequeña llegó a los brazos de Natalia y Fernando cuando tenía apenas ocho meses. Tiempo después, con el mismo amor incondicional, la familia sumó a Milo, cuando el pequeño tenía 2 años. Ambos niños requerían cuidados médicos las 24 horas: traqueotomía, botón gástrico para alimentarse y, en el caso de Alma, dependencia absoluta de un respirador y oxígeno.

A través de la movida solidaria «Juntos Juntamos Más Alma y Milo», la familia no solo derribó prejuicios sobre la adopción de niños con discapacidad, sino que unió a la comunidad en una cadena de amor interminable.

El dolor del adiós y una denuncia por falta de especialistas

Natalia relató el calvario que vivió la pequeña desde principios de este año tras una intervención quirúrgica: «Desde enero que ella tuvo una operación de ovarios y no quedó bien. Para nosotros fue una mala praxis; desde esa cirugía ella dejó de ser la Alma que conocíamos. Se iba apagando de a poco, tenía mucho dolor».

A la par del inmenso duelo, la mamá alzó la voz sobre una cruda realidad que viven las familias con patologías pediátricas complejas en la provincia: la escasez de médicos especializados en el tratamiento del dolor. «No hay en Córdoba médicos para el dolor para nenes de su edad con esta patología. Conseguimos un médico, pero los turnos son de a dos o tres meses, y pequeñitos como ellos no aguantan ese tiempo»; lamentó con profunda impotencia.

Además, recordaron el desgaste diario de tener que «pelear» contra las obras sociales por insumos básicos, teniendo que recurrir constantemente a la solidaridad de la gente para conseguir lo que por derecho les correspondía.

La bandera no se baja: la lucha continúa por Milo

En medio de las lágrimas y el vacío que deja la partida de Almita, Natalia y Fernando demostraron una vez más la templanza de los grandes padres. Aseguraron que, aunque hoy es un día de profunda tristeza, no hay tiempo para rendirse porque Milo los necesita más que nunca. «Hoy es un día triste, pero se sigue la lucha por Milo, su hermano, que gracias a Dios está bien»; expresaron.