La ciudad de Córdoba es sede del primer Congreso Nacional sobre Soledad no Deseada, que comenzó hoy lunes 18 de mayo y continuará durante la jornada del martes 19. La actividad es impulsada por la Municipalidad de Córdoba junto con la Universidad Provincial de Córdoba. Juan Mansilla, del Instituto de Planificación Municipal y uno de los organizadores, explicó que la soledad no deseada “no es un concepto inventado por nosotros” sino que ya cuenta con experiencias internacionales, como ministerios de la soledad en Inglaterra y Japón u observatorios en ciudades europeas.
Mansilla señaló que uno de los factores que explica este fenómeno es la transición demográfica: las personas viven más años y la etapa que comienza a los 60 puede ser la más larga de la vida. En ese período, muchos atraviesan cambios como la viudez, el alejamiento de los hijos o la pérdida del ámbito laboral como espacio de contención. El especialista diferenció la soledad buscada o íntima de aquella “que es un sentimiento negativo, que hay que tratar de ver de qué manera se lo puede, no solamente aceptar, sino también superar”.
Desde el municipio sostienen que la soledad no deseada no es solo un problema individual sino también institucional. Mansilla advirtió que impacta especialmente en personas mayores, pero también en otras poblaciones vulnerables como personas con discapacidad, migrantes o disidencias sexogenéricas. Según la Organización Mundial de la Salud, la soledad no deseada “puede causar casi el mismo daño que la obesidad y el tabaquismo juntos” por sus consecuencias en la salud física y mental.
En el congreso se presentará una investigación propia sobre cómo percibe la soledad el cordobés mayor de 60 años, realizada con mil entrevistas y doce grupos focales en conjunto con la Universidad Nacional de Córdoba. Uno de los hallazgos indica que las personas mayores “prefieren vivir con personas que ellas elijan para vivir” antes que con su propia familia, y rechazan ser tratadas con una mirada infantilista, lo que especialistas denominan edadismo. Mansilla ejemplificó: “Yo tengo dos nietos y no me siento abuelito. Es decir, soy abuelito de mis nietos, pero no me gusta esa definición como una identidad social”.
El organizador aclaró que la soledad no deseada no es exclusiva de la vejez. El próximo estudio municipal apuntará a jóvenes, ya que tras la pandemia se modificaron los vínculos y el exceso de conectividad virtual genera que “las personas aparecen conectadas, pero se sienten solas”. Mansilla destacó que simplemente “ponerla sobre el tapete al tema, utilizar la expresión soledad no deseada, nos ayuda a organizar un montón de información nuestra que nos rodea y que antes no sabíamos qué nombre ponerle”.
El congreso incluye conferencias sobre inteligencia artificial y personas mayores a cargo del gerontólogo Carlos Presman, la participación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y un panel de la sexóloga Silvia Aguirre sobre sexualidades y nuevas soledades. También se abordarán alternativas para la reconexión social. Las actividades son abiertas y pueden consultarse en la web de la Municipalidad.
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