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Revelaron qué hizo Barrelier la noche del crimen de Agostina

Revelaron qué hizo Barrelier la noche del crimen de Agostina

Tras el levantamiento del secreto de sumario dispuesto por el fiscal Raúl Garzón, salió a la luz la declaración más esperada y reveladora en la causa que investiga el femicidio de Agostina Vega. Marianela Soledad Palmero (29), pareja de Claudio Barrelier y madre de su hija, reconstruyó las horas previas y posteriores al crimen ocurrido en la vivienda de Juan del Campillo 878.

La declaración expone la escalofriante normalidad con la que el principal acusado se habría comportado la noche del sábado 23 de mayo, antes y después de cometerse el asesinato.

Una misteriosa salida: «Voy y vengo»

De acuerdo al relato de Palmero, la noche del crimen transcurría en un clima aparentemente doméstico. «El sábado, Claudio jugaba a la Play en el living, cerca de las 21:45 horas»; declaró la mujer. En un momento dado, Barrelier se asomó a la cocina —donde su pareja cocinaba junto a otra inquilina llamada Ludmila— y les preguntó si tenían dinero en efectivo.

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«Entre mi hija y yo juntamos aproximadamente $3.000. Me dijo que ya me los devolvería, pero no le pregunté para qué los quería porque yo estaba ocupada con lo mío», sostuvo la mujer.

Acto seguido, el acusado lanzó una frase matemática y salió de la propiedad: «Voy y vengo». Palmero remarcó que Barrelier fue el único que abandonó el domicilio en ese lapso. Su ausencia fue breve: «Demoró menos de 20 minutos. Cuando volvió, se puso a jugar a la Play con nuestra hija, sin comentar nada de esa salida».

Para los investigadores, ese bache de 20 minutos resulta crucial en la línea de tiempo del horror. Tras el regreso, la rutina continuó de manera gélida: «Claudio siguió jugando a la Play y, de hecho, comió en el living solo dos empanadas y, sin más sobresaltos, se acostó cerca de las 03:00 de la mañana».

El domingo, la foto de la víctima y una versión armada

Al día siguiente, mientras la familia de Agostina iniciaba una búsqueda desesperada, en la casa de Juan del Campillo se almorzaba en calma. Palmero relató que, por la tarde, empezó a ver en redes sociales la foto de la adolescente desaparecida. Le llamó poderosamente la atención que la imagen hubiera sido compartida por «El Chapu» (Osvaldo Fassetta, actualmente detenido por encubrimiento), por lo que decidió mostrársela a su pareja.

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Allí fue cuando Barrelier ensayó la versión que hoy la justicia considera una coartada ficticia. Le dijo a su mujer que Agostina lo había llamado para pedirle que la llevara a la casa de un amigo. Según le transmitió el acusado, él se negó por no tener vehículo, pero accedió a darle el dinero que le prestó su pareja a mitad de cuadra (en Fragueiro y Juan del Campillo), donde supuestamente la adolescente se bajó de un remis.

Siempre según la versión de Barrelier, ambos caminaron hacia la vivienda pero, antes de ingresar, un auto Volkswagen Gol rojo conducido por un amigo de la menor, llamado Franco, apareció y se la llevó. Tras esto, el imputado afirmó haberle enviado un mensaje a Melisa Heredia, la madre de la víctima para alertarla de la situación.

«De tan bueno, sos boludo»; recordó haberle dicho Palmero a su pareja en ese instante, indignada porque él pudiera verse involucrado en un problema ajeno.

«No es una persona violenta»

En el cierre de su declaración, Palmero defendió el perfil de convivencia del acusado, asegurando que mantenían una buena relación y que «nunca le levantó la mano» ni a ella ni a su hija. «Claudio no es una persona violenta; siempre ayuda desinteresadamente a todos»; manifestó.

Sin embargo, el fiscal Raúl Garzón confrontará estos dichos con las pericias telefónicas, los chats cruzados con la madre de la víctima y las pruebas científicas recolectadas dentro de la vivienda de barrio Cofico, buscando desarmar paso a paso la fría tranquilidad que mostró el acusado.

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El Diario de Carlos Paz
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