La investigación por la desaparición de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que es intensamente buscada desde el pasado sábado en horas de la noche, sumó un testimonio que resulta crucial para la justicia. Se trata de Ariel, el remisero que trasladó a la menor desde barrio General Mosconi hasta Cofico, el último lugar donde se la vio.

En declaraciones televisivas, el chofer reconstruyó paso a paso el viaje y detalló cómo fue el «cara a cara» con Claudio Barrelier (33), el único detenido de la causa, que está imputado por privación ilegítima de la libertad.

Según relató el trabajador del volante, el sábado alrededor de las 22:35 horas, Agostina se acercó sola a la base donde se encontraban cinco vehículos listos para salir y solicitó el viaje. Al indicar la dirección de destino (la intersección de calles Fragueiro y Juan del Campillo), el chofer encendió sus alarmas. «Me llamó un poco la atención la dirección a la que íbamos porque es una zona de hoteles alojamiento, hoteles por hora»; expresó Ariel en las últimas horas.

Ante la duda, el chofer decidió interrogarla con cierta insistencia. La adolescente respondió con total tranquilidad: le confirmó que tenía 14 años, le dio los nombres de sus familiares directos para demostrar que era vecina de la zona y le aseguró que iba a encontrarse con su novio para prepararle «una sorpresa» a su madre.

Esa justificación tranquilizó al conductor, quien describió que durante todo el trayecto la menor se mostró «alegre», conversadora y en ningún momento manipuló un teléfono celular. La situación se tornó sospechosa al llegar a la esquina señalada en barrio Cofico. Ariel observó cómo un hombre cruzaba la calle para recibir a la adolescente, confirmando que Agostina efectivamente lo conocía y lo saludó con total naturalidad. Sin embargo, el comportamiento del adulto le generó desconfianza inmediata al remisero: el hombre vestía una capucha muy cerrada que apenas dejaba ver el frente de su cara y que intentó ocultar su rostro en todo momento.

Pero además, al momento de abonar la tarifa del viaje, el sospechoso no completaba la suma requerida en pesos. «Me dio 9.500 pesos y un dólar porque no llegaba con la plata»; precisó Ariel. Tras el pago, el remisero observó cómo ambos caminaron juntos, cruzaron la calle, giraron en una esquina y se perdieron de vista.

El chofer se enteró de la gravedad de la situación al día siguiente, el domingo, mientras miraba las redes sociales en un descanso familiar. Al reconocer el rostro de Agostina en una publicación de búsqueda de paradero, se contactó de inmediato con la madre de la menor. Al relatarle el viaje y describirle físicamente al hombre que la había recibido y pagado el remís, la madre de la adolescente rompió en llanto y exclamó de inmediato: «Sí, ya sé quién es».

A partir de ese crucial cruce de datos, la familia pudo identificar al sospechoso, permitiendo el posterior accionar de la fiscalía de Raúl Garzón, que actualmente avanza con allanamientos, el análisis de cámaras y las pericias a los teléfonos secuestrados.