En medio de una investigación judicial que alcanza al jefe de Gabinete Manuel Adorni, el partido de Mauricio Macri lanzó un duro manifiesto en el que advierte que «acompañar el cambio no es aplaudir todo». La ruptura política se profundiza mientras crecen las sospechas sobre el manejo de fondos en la órbita libertaria.

La fachada de unidad entre las fuerzas que impulsaron la llegada de Javier Milei al poder comenzó a resquebrajarse con grietas que ya no pueden ocultarse. Este domingo, el Pro difundió un durísimo comunicado titulado «Manifiesto Próximo Paso», en el que el partido fundado por Mauricio Macri toma distancia del gobierno libertario en un momento crítico al tiempo que las investigaciones por corrupción comienzan a salpicar al círculo más íntimo del Presidente.

Aunque el texto evita nombres propios, su publicación no es casual. El manifiesto llega días después de que se conocieran avances en una investigación judicial que recae sobre el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y en un contexto donde el diputado Fernando de Andreis, mano derecha de Macri, cuestionó abiertamente a la jefa del bloque libertario, Patricia Bullrich. La decisión de Pro de salir con los tapones de punta no hace más que reflejar una certeza que en los pasillos políticos se susurra cada vez más fuerte: el oficialismo tiene problemas serios con el manejo de los recursos públicos.

«El cambio tiene dos enemigos –señala el comunicado–: el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer«. La frase, leída a la luz de las últimas denuncias, adquiere un tinte acusatorio ineludible. Porque mientras desde la Rosada se insiste en el ajuste y la «motivación», la evidencia sugiere que en las altas esferas del poder las normas éticas se flexibilizan a conveniencia.

El partido amarillo sostiene que «acompañar el cambio no es aplaudir todo» y advierte que «cuando no se da el ejemplo, duele. Cuando no se respeta el sacrificio ajeno, duele». ¿De qué ejemplo hablan, cuando el propio jefe de Gabinete está bajo la lupa de la Justicia? ¿Qué «sacrificio ajeno» reclaman mientras los funcionarios libertarios se aferran a sus cargos y prebendas?

El manifiesto también marca una distancia programática: «Apoyar el cambio es decir lo que falta. Es decir la verdad, aunque duela. Es reclamar lo que se prometió y todavía no llegó». En otras palabras, el Pro ya no está dispuesto a seguir bancando un modelo que, en los hechos, empieza a mostrar las mismas prácticas que durante años denunciaron en el kirchnerismo: opacidad, uso discrecional del poder y un erosivo desprecio por la institucionalidad.

El trasfondo de esta ruptura es político pero también moral. La relación entre Macri y Milei es, según reconocen fuentes cercanas al expresidente, «inexistente». El último contacto fue una cena en Olivos donde Macri transmitió sus reparos sobre cambios en el gabinete. Desde entonces, silencio. Y detrás del silencio, los expedientes judiciales que empiezan a incomodar.

Mientras tanto, desde el oficialismo minimizan el peso del Pro y relativizan su influencia. Pero los hechos son tozudos: la corrupción, esa vieja enfermedad que Milei prometió extirpar, parece haberse instalado cómodamente en su propio patio trasero. Y la oposición, incluso aquella que alguna vez fue aliada, comienza a decir en voz alta lo que muchos ya susurran.

Redacción Diario de Punilla
Fuente: La Nación / declaraciones y comunicado oficial del PRO