El impacto del brutal femicidio de Agostina Vega provocó este martes su primera e irreversible consecuencia en los pasillos del poder de la ciudad de Córdoba. En una maniobra relámpago impulsada directamente por el intendente Daniel Passerini, se dispuso el desplazamiento de Ricardo Moreno de su banca en el Concejo Deliberante.
Para forzar su salida y blindar al oficialismo del creciente escándalo, el Ejecutivo ordenó la reincorporación inmediata de Raúl La Cava al cuerpo legislativo, quien hasta hoy se desempeñaba como funcionario en el gabinete municipal.
La medida se oficializó a través de una nota formal con fecha de este martes 2 de junio, dirigida de puño y letra al viceintendente y presidente del Concejo Deliberante, Javier Pretto. En el escrito firmado por Raúl Alejandro La Cava Popa se detalla la ingeniería política para remover a Moreno. La Cava presentó su dimisión indeclinable al cargo de secretario de Políticas Sociales y Desarrollo Humano del municipio y comunicó la interrupción de la licencia que mantenía como concejal electo.
Asimismo, solicitó su reincorporación formal a la banca a partir de la 12.ª Sesión Ordinaria, programada para este jueves 4 de junio.
El factor Barrelier: la confesión que selló el destino de Moreno
El futuro de Ricardo Moreno dentro del bloque oficialista se había vuelto insostenible en las últimas horas. El detonante definitivo fueron sus propias declaraciones públicas, en las que reconoció abiertamente haber sido el padrino político que recomendó el ingreso de Claudio Barrelier como becario en la Municipalidad de Córdoba.
Barrelier, empleado municipal, es hoy el único detenido y principal sospechoso del aberrante crimen de la menor de 14 años, un caso que mantiene en vilo y bajo una profunda indignación a toda la provincia.