Budapest. El Paris Saint-Germain revalidó su corona europea y se consagró ayer campeón de la UEFA Champions League por segundo año consecutivo al doblegar al Arsenal de Inglaterra en la tanda de penales, luego de una intensa final disputada en el Puskás Aréna de Hungría. El encuentro decisivo finalizó empatado 1 a 1 durante el tiempo reglamentario, resolviéndose a favor de los franceses por 4 a 3 en la definición desde los doce pasos.
El conjunto británico comandado por Mikel Arteta golpeó primero y se puso en ventaja de manera prematura a los cinco minutos del pitazo inicial, gracias a una definición del alemán Kai Havertz, quien sacó provecho de un rebote en el área chica para batir la valla rival. A partir del gol, el PSG manejó el balón y buscó romper el ordenado bloque defensivo propuesto por el Arsenal, el cual impidió jugadas de riesgo durante toda la primera etapa.
En el complemento, la insistencia del equipo del español Luis Enrique rindió sus frutos. Una gran maniobra individual de Khvicha Kvaratskhelia terminó en una infracción penal cometida por el defensor Cristhian Mosquera. El delantero Ousmane Dembélé asumió la responsabilidad de la ejecución y decretó la igualdad definitiva con un remate cruzado. Tras el empate, el partido se tornó de ida y vuelta; el PSG tuvo las opciones más nítidas con un disparo de Kvaratskhelia en el poste y dos fallos de Bradley Barcola.
Cumplido el tiempo suplementario sin modificaciones en el marcador, la definición se trasladó a los penales, emulando la última final decidida por esta vía en la edición 2015/16 entre Real Madrid y Atlético de Madrid. En la tanda, a pesar de las intervenciones del arquero David Raya para sostener al Arsenal, el disparo desviado por sobre el travesaño de Gabriel Magalhaes sentenció el triunfo del cuadro parisino por 4 a 3.
De este modo, el PSG corona una gran campaña europea en la que accedió a la fase final tras clasificar en el 11° puesto de la Fase Liga, eliminando posteriormente a Mónaco, Chelsea, Liverpool y Bayern Múnich. Por su parte, el Arsenal padeció la segunda caída de su historia en una final de esta envergadura (tras la edición de 2006 ante Barcelona), perdiendo el invicto en el certamen continental a las pocas semanas de haber celebrado el título de la Premier League.