El papa León XIV encabezó este domingo una multitudinaria misa en la Plaza de Cibeles, en Madrid, ante más de un millón de personas, según estimaron los organizadores. La celebración marcó su primera eucaristía en España desde el inicio de su pontificado y coincidió con la festividad de Corpus Christi.

El Sumo Pontífice llegó poco antes de las 10 de la mañana, hora local, luego de recorrer distintas calles de la capital española en el papamóvil. En el lugar fue recibido por los reyes de España, la princesa Leonor, la infanta Sofía y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Durante la homilía, León XIV destacó la profunda tradición religiosa española y afirmó que las procesiones de Corpus Christi representan mucho más que una expresión cultural o artística.

“No se trata de una manifestación exterior ni de una supervivencia folclórica, sino de la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros”, expresó ante los fieles que colmaron la plaza y las calles cercanas.

El Papa recordó que Cristo se hace presente tanto en la celebración eucarística como en la vida cotidiana de las personas. “Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios y habita los lugares de nuestra vida cotidiana. Él es el Dios cercano que camina con su pueblo”, señaló.

Además, vinculó la festividad religiosa con la solidaridad y la ayuda a quienes más lo necesitan. En ese sentido, remarcó que Cristo se identifica con los pobres, los enfermos, los solos y los desamparados, y recordó la histórica relación entre el Corpus Christi y el Día de la Caridad en España.

León XIV también invitó a los españoles a renovar su compromiso con la fe y a convertir la religiosidad en una herramienta para transformar la sociedad.

“La religiosidad no debe ser un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”, afirmó. Asimismo, sostuvo que la fe debe enseñar a “arrodillarse ante Dios y ante el prójimo”, promover la gratuidad del amor y fomentar el compromiso personal con la construcción del bien común.

Tras la misa, el Pontífice participó de la tradicional procesión de Corpus Christi por las calles de Madrid, en una jornada histórica que reunió a cientos de miles de fieles y se convirtió en uno de los actos religiosos más multitudinarios celebrados en España en los últimos años.