En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Maltrato y Abuso hacia la Vejez, Una Radio Muchas Voces abrió sus micrófonos para darle voz a quienes suelen ser invisibilizados. Ramón Vallejos, residente del Hogar de Capilla del Monte, compartió testimonios para visibilizar las experiencias, derechos y anhelos de las personas mayores. “La idea era visibilizar al pueblo de Capilla las actividades, la forma de vida que tenemos en el hogar”, expresó Ramón al inicio de la entrevista, dejando clara la intención de mostrar una realidad que va más allá de los preconceptos.

Ramón llegó hace un mes al hogar tras una experiencia difícil en otro lugar. “No, realmente no la pasé bien, fueron 10 meses de mi vida que los prefiero olvidar y ahora estoy disfrutando de tanta atención, mucha empatía con la persona”, relató. Para él, la distinción entre un hogar y un geriátrico es clave, y subrayó que el trato diario, los médicos, las enfermeras y la directora del lugar han hecho una diferencia notable en su bienestar.

Uno de los puntos centrales que surgió durante la charla fue el concepto de maltrato más allá de lo físico. “La indiferencia es lo peor que puede haber, porque hay gente que se siente sola, en el hogar, que la familia no viene, eso también es maltrato”, afirmó Ramón. En este sentido, destacó el rol de la comunidad dentro del hogar para acompañar a quienes están solos y la importancia de que la sociedad en general tome conciencia de estas formas de violencia menos visibles pero igualmente dolorosas.

Los testimonios de otros residentes reflejaron una diversidad de situaciones y deseos. Jorge, de 75 años, contó que está estudiando en la Universidad Provincial de Córdoba para ser guía internacional de turismo. “Nunca es tarde para poder lograr las cosas”, dijo con orgullo. Susana, de 83 años, reclamó por la pérdida de autonomía y la necesidad de ser reconocida como una señora y no solo como una madre. Teresa Olmos, de 86, contó que aprendió a pintar y tejer en el hogar y que ahora escribe en el Café Literario. “Estoy de vacaciones en el hogar privado de Capilla del Monte”, dijo con orgullo, en referencia al espacio que encontró para seguir creciendo.

La entrevista también dedicó un espacio a reflexionar sobre el lugar que ocupan los mayores en la cultura actual. Se mencionó la represión a jubilados en las calles y la falta de acceso a medicamentos a través del PAMI como ejemplos de un trato que vulnera derechos básicos. “Lejos de ese consejo de sabiduría es el palo y gas”, señaló Ramón, en alusión a la distancia entre el respeto que se brinda a los ancianos en otras culturas y la realidad local.

Para cerrar, Ramón hizo un llamado directo a la comunidad de Capilla del Monte. “El mensaje sería, estamos ahí y estamos vivos, somos parte de la comunidad de Capilla, que nos tengan en cuenta”, pidió. Invitó a la gente a visitar el hogar, ubicado en calle Hipólito Yrigoyen 450, de lunes a domingo, después de las 9 de la mañana y hasta las 7 de la tarde. “Vení, conocé, fíjate, porque todos podemos llegar a ese lugar”, señaló. Ayer, en una actividad en la plaza San Martín, la comunidad respondió con abrazos y preguntas, mostrando que los puentes generacionales son posibles.

La experiencia en el hogar, llena de talleres de jardinería, teatro, música y cartas con niños de la Escuela Waldorf, demuestra que la vejez puede ser una etapa de creación y vínculo. “Tenemos derechos, tenemos obligaciones, pero sobre todas las cosas, la persona de tercera edad quiere vivir”, concluyó Ramón, sintetizando el espíritu de una jornada que invitó a mirar con otros ojos a quienes tienen mucho para dar.

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