Mientras muchas escuelas enfrentan el desafío de sostener su matrícula, en un paraje del departamento Pocho la educación tiene el rostro de una sola niña. Andrea cursa quinto grado en el Centro Educativo Pío Zárate, ubicado en Buena Vista, donde comparte cada jornada únicamente con su docente, Fanny Correa.
La pequeña escuela rural, creada en 1954, es una de las 35 instituciones primarias de Córdoba que actualmente tienen un solo estudiante. Aun así, las clases continúan todos los días, demostrando que el derecho a la educación también llega a los rincones más alejados de la provincia.
Cada mañana, Andrea emprende un recorrido de 15 kilómetros para llegar al establecimiento. Según las condiciones del camino, el trayecto lo realiza a caballo o en motocicleta, atravesando senderos de montaña que durante el invierno o los días de lluvia se vuelven aún más difíciles. Del otro lado la espera Fanny, quien también recorre unos 40 kilómetros desde Salsacate para abrir la escuela y dar clases. En la zona no existe transporte escolar.
Pero la historia de esta escuela no solo habla de distancias. También habla de innovación.
Cuando la naturaleza marca el camino
En Buena Vista mantener una huerta tradicional era casi imposible. Las vizcachas y los animales de campo, como vacas y caballos, destruían cualquier cultivo realizado sobre la tierra.
En lugar de resignarse, docente y alumna decidieron buscar una solución.
Así nació "Hydro Vista, semillas del futuro", un proyecto de hidroponía escolar que comenzó a tomar forma tras un aporte provincial de cinco millones de pesos entregado por el gobernador Martín Llaryora durante una visita a la región en diciembre de 2025.
La iniciativa permite cultivar plantas sin tierra, utilizando agua enriquecida con nutrientes y sustratos especiales. El proyecto transformó un problema cotidiano en una experiencia de aprendizaje donde Andrea incorpora contenidos de ciencias, tecnología, ingeniería, arte y matemática mediante la metodología STEAM, resolviendo desafíos reales del entorno donde vive.
La experiencia también busca transmitir una idea sencilla pero profunda: la naturaleza no siempre debe enfrentarse, sino comprenderse para encontrar nuevas formas de convivir con ella.
Tecnología en la cima de las sierras
Aunque la escuela funciona a más de 1.500 metros sobre el nivel del mar y lejos de los centros urbanos, hoy cuenta con internet satelital Starlink, instalado como parte del plan provincial de conectividad que alcanzó a las escuelas rurales entre 2024 y 2025.
La conexión permitió incorporar herramientas digitales que antes eran impensadas en establecimientos de alta montaña, ampliando las posibilidades de enseñanza más allá de las limitaciones geográficas.
Una escuela que se niega a desaparecer
El Centro Educativo Pío Zárate comenzó a funcionar en 1954 en una casa de familia y tres años más tarde obtuvo su edificio propio. Durante décadas fue el lugar donde estudiaron generaciones enteras de familias rurales.
Hoy solo queda una alumna sentada en el aula, pero la escuela sigue cumpliendo el mismo propósito de siempre.
Cada mañana, cuando Andrea llega después de recorrer kilómetros por los caminos serranos, demuestra que el valor de una escuela no se mide por la cantidad de estudiantes que tiene, sino por la oportunidad que ofrece para que incluso el alumno más aislado pueda construir su futuro.