La comunidad educativa del IPEM N° 190 «Pedro Carande Carro» manifestó en las últimas horas su preocupación por la demora en la puesta en marcha del servicio de PAICOR, un beneficio que consideran fundamental para cientos de estudiantes que asisten diariamente al establecimiento.
El pedido tomó estado público a través de una campaña denominada «La Carande en Alerta», impulsada por familias, docentes y alumnos, quienes reclaman que el comedor escolar sea habilitado de manera urgente. Eugenia Cazenave, integrante de la comunidad educativa, así lo señaló en una entrevista brindada al programa A la Mañana Noticias de Canal 2.
La preocupación se incrementó ante la proximidad de cumplirse un año de la inauguración del moderno edificio escolar. Pese a que las instalaciones cuentan con un espacio destinado al comedor y las condiciones necesarias para prestar el servicio, el programa alimentario aún no fue puesto en funcionamiento.
Durante la entrevista, Cazenave explicó que actualmente los alumnos reciben un módulo alimentario mensual compuesto por productos secos, aunque sostuvo que esa asistencia no alcanza para cubrir las necesidades de muchas familias que atraviesan dificultades económicas.
«Los chicos necesitan hoy un plato de comida», remarcan desde la campaña, que busca visibilizar una problemática que, aseguran, afecta especialmente a estudiantes que permanecen varias horas en la institución o que concurren en doble turno.
Un reclamo de meses
La referente educativa señaló además que el reclamo viene realizándose desde hace meses ante distintos organismos provinciales. Según indicó, en reiteradas oportunidades recibieron respuestas alentadoras sobre una inminente habilitación del servicio, pero hasta el momento no hubo una fecha concreta para su puesta en marcha.

Desde la comunidad educativa afirman que la demanda no responde únicamente a una cuestión administrativa, sino a una realidad social cada vez más compleja. En ese sentido, remarcan que algunos estudiantes llegan a clases sin haber desayunado o sin contar con alimentos para toda la jornada escolar.
La situación, sostienen, obliga muchas veces a docentes y miembros de la institución a colaborar de manera informal para asistir a los jóvenes que más lo necesitan. «La necesidad existe y es urgente», expresó Cazenave al referirse al impacto que tendría la implementación del programa.
El reclamo también apunta a garantizar un derecho contemplado para los estudiantes de escuelas públicas provinciales. Según explican, más de 300 alumnos podrían acceder al beneficio una vez que el comedor comience a funcionar de manera regular.
Mientras esperan respuestas definitivas, las familias continúan impulsando acciones de difusión para mantener visible el pedido. Desde el IPEM 190 consideran que, después de un año de funcionamiento en el nuevo edificio, la habilitación del PAICOR es una deuda pendiente que debe resolverse cuanto antes.
Con carteles, publicaciones en redes sociales y distintas iniciativas de concientización, la comunidad educativa insiste en que el comedor escolar deje de ser una promesa y se transforme finalmente en una herramienta concreta para acompañar a los estudiantes en un contexto económico cada vez más desafiante.