En Capilla del Monte, la discusión sobre la basura suele girar en círculos. Hay múltiples aristas: la clasificación, el rol del municipio, la cantidad de envases que ingresan a los hogares. En ese contexto, Andrés Álvarez, del laboratorio Alma Botánica, impulsa una red de estaciones Refill que propone evitar el descarte antes de que ocurra.

Alma Botánica es un laboratorio de cosmética, higiene y limpieza natural. Las estaciones Refill son su desarrollo territorial, puntos donde los consumidores pueden adquirir productos a granel. Según explicó su responsable, allí ocurre “un proceso de reeducación de hábitos, de conversación, de encuentro”, que va más allá de la compra habitual.

Para poner en números concretos el impacto de sus dos estaciones, una en La Cumbre y otra en Capilla del Monte, realizaron un relevamiento interno. En el último año, la cantidad de productos vendidos en formato a granel alcanzó la tonelada. Eso equivale, en promedio, a “3.000 envases menos en circulación en solo un año”, detalló Álvarez.

El entrevistado graficó ese volumen con una imagen cotidiana: “Son como cuatro camionetas” de basura que no termina en el basural ni da vueltas sin sentido en los hogares. Y remarcó que detrás de ese resultado no hubo grandes campañas ni estructuras extraordinarias, sino personas que tomaron “una decisión bastante simple, que es volver con su envase, recargar y seguir usándolo”.

Álvarez señaló que internamente discutieron la idea de que no alcanzaba con usar productos naturales que cuiden el entorno y la salud. “Lo fuerte, el cambio verdadero, aparece cuando empezamos a preguntarnos cuántos residuos podemos dejar de generar directamente”, afirmó. El sistema Refill trabaja sobre la basura antes de que se cree: la evita.

Sobre la recepción de la comunidad, el entrevistado indicó que el sistema atraviesa a todas las edades. En La Cumbre, se encontraron con “un público de más de 60 años” muy fiel, que antes recargaba productos industriales y ahora valora que con productos naturales no les quedan las manos dañadas. Para facilitar la transición, ofrecen distintas modalidades: recargar envases propios, comprar un envase nuevo o usar uno reutilizado que otros devolvieron.

En un contexto económico complicado, el sistema Refill permite recargar solo lo que se puede pagar. Como no hay packaging, el detergente sale “lo mismo que un detergente comercial de primera marca”. Además, destacó que no buscan que la gente lleve grandes cantidades, sino que sepa elegir a través de una conversación previa.

Consultado sobre posibles acciones de Estado, Álvarez mencionó normativas que incentiven la reutilización, programas municipales de reducción de residuos y campañas culturales. Puso un ejemplo concreto que ya están trabajando con el municipio de La Cumbre: la reutilización de aceite de uso domiciliario. Restaurantes, bares y hoteles les entregan el aceite usado, ellos lo transforman en detergente sólido biodegradable y jabón para la ropa. “Si esto fuera una política pública podríamos reducir el 70% del aceite de uso domiciliario que va a las napas”, aseguró. En los últimos dos años transformaron 40 kilos de aceite en jabones.

El responsable de Alma Botánica afirmó que no están dispuestos a mirar para otro lado. “La verdad es que no nos moviliza eso de solo sobrevivir”, dijo, y aclaró que el proyecto es comercial y emplea a entre 10 y 15 personas, pero su esencia no es meramente resistir. También mencionaron un podcast propio de episodios breves de tres minutos, donde abordan temas como la limpieza, el consumo, el marketing verde y la lógica descartable. “Si logramos que alguien termine un episodio preguntando ‘che, nunca había pensado esto’, ya está”, concluyó.

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