Carlos Ferello, ingeniero jubilado residente en Buenos Aires, permanece aislado en Países Bajos tras el brote a bordo del buque. El crucero, que zarpó desde Ushuaia el 1 de abril, tuvo tres víctimas fatales y provocó una intervención sanitaria internacional.

La emergencia sanitaria desatada por un brote de hantavirus a bordo del crucero MV Hondius mantiene en cuarentena a cientos de pasajeros en distintos países de Europa. Entre ellos se encuentra Carlos Ferello, un ingeniero jubilado de la Ciudad de Buenos Aires, quien es el único argentino que viajaba en la embarcación.

Ferello, que supo desarrollarse en el sector empresarial y hoy disfruta de la navegación por destinos remotos, habló este domingo en diversos canales de televisión y relató en primera persona la experiencia que vivió a bordo. El viaje, que comenzó el 1 de abril con la partida desde Ushuaia, tenía como propósito explorar rutas poco transitadas del Atlántico Sur, con escalas en lugares como las islas Georgias del Sur, Tristán da Cunha y Santa Elena.

Según describió el propio Ferello, el perfil de los pasajeros era particular: “El noventa por ciento son ornitólogos”, es decir, personas que viajaron específicamente para observar aves en rutas australes. Lo que parecía una travesía de placer se transformó en una pesadilla cuando, durante la aproximación a Tristán da Cunha, un matrimonio holandés comenzó a presentar fiebre.

El capitán informó luego el fallecimiento del esposo. Su viuda fue desembarcada en Santa Elena, trasladada a Johannesburgo y también murió poco después. El segundo deceso activó las alertas sanitarias. Posteriormente, otro pasajero de nacionalidad británica se enfermó tras embarcar en las islas Ascensión y fue enviado a Johannesburgo, donde dio positivo en hantavirus. Tanto este pasajero como el médico y el guía que lo atendieron lograron recuperarse.

El 2 de mayo, una mujer alemana murió a bordo, elevando a tres el número de víctimas fatales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) fue notificada oficialmente y confirmó al menos seis afectados por el virus. Las autoridades sanitarias determinaron que la causa fue la cepa Andes del hantavirus, la única documentada con capacidad de transmisión entre humanos.

El crucero, de la empresa neerlandesa Oceanwide Expeditions, transportaba a casi 150 personas de 23 nacionalidades. Al llegar a Cabo Verde el 3 de mayo, se le negó la entrada por razones sanitarias. Finalmente, la OMS solicitó a España que acogiera la nave, y el buque fue derivado a Tenerife, en las Islas Canarias, donde comenzaron a desembarcar pasajeros asintomáticos el 10 de mayo.

Ferello fue trasladado a Países Bajos para cumplir el período de aislamiento, que podría extenderse hasta cuarenta días. Según informó la Cancillería argentina a través del canciller Pablo Quirno, el argentino “se encuentra en excelente estado de salud y asintomático”. Ferello eligió cumplir la cuarentena en territorio neerlandés tras una propuesta de la embajada argentina en Tenerife, que le ofreció también la alternativa de permanecer en España.

El ingeniero anticipó que su regreso a la Argentina, originalmente previsto para el 5 de mayo, deberá esperar hasta la finalización del aislamiento. El operativo de evacuación incluyó traslados a hospitales especializados y hoteles, con seguimiento epidemiológico sobre los contactos de los infectados, incluidos pasajeros de un vuelo de KLM y personal de hospitales europeos. Hasta el momento, no se reportaron nuevos contagios confirmados.

Redacción Diario de Punilla
Fuente: Infobae / declaraciones de Carlos Ferello a TN