El fenómeno que no para de crecer tuvo su capítulo cordobés en una noche que quedará para el recuerdo. Ca7riel y Paco Amoroso regresaron a la Docta en su momento de mayor madurez artística, luego del quiebre global que significó su Tiny Desk y la consolidación con su disco Papota. El dúo presentó su propuesta ante casi seis mil personas que colmaron la Plaza de la Música.
El resultado: una rave caótica, sudorosa y magnética que rápidamente inundó las redes sociales con fotos y videos virales.
La tensión y la expectativa se sentían en el aire desde temprano. A las 21:15, las luces del complejo se apagaron por completo, dando paso a una genialidad teatral, fiel al universo estético y absurdo de la dupla: los artistas irrumpieron en escena acostados sobre camillas de hospital. El delirio fue inmediato. Miles de celulares se elevaron al unísono para registrar el bizarro ingreso, que funcionó como el detonador perfecto para una velada eléctrica. Sin perder un segundo, se pusieron de pie y arrancaron con «No Me Sirve Más», desatando un groove funk demoledor que convirtió el recinto en una verdadera caldera. La temperatura subió aún más cuando engancharon casi en el acto su hit «Dumbai».
Acompañados por una banda filosa, compacta y milimétrica, el dúo demostró por qué hoy por hoy ostenta uno de los shows en vivo más potentes de la escena argentina. Tras el bloque inicial, uno de los picos de euforia colectiva llegó con «#Tetas», coreada de principio a fin por una multitud completamente entregada. A partir de allí, el concierto abandonó cualquier rastro de calma para transformarse en una descarga incontrolable de energía en clave hard techno.
Sin dar respiro y conectados por beats incesantes y luces estroboscópicas, se sucedieron bombas como: «Pirlo», «Cono hielo», «Axel F», «OUKE», «Culo con caca», «Ola Mina XD», «Sheesh» y «Jala Jala».
El pogo interminable y el sudor de la masa de fanáticos convirtieron el histórico galpón de la costanera en una rave de proporciones masivas. El broche de oro para una noche de pura intensidad llegó de la mano de «Fred again». En medio de un clima de desborde total tras casi dos horas de un ritmo frenético, Ca7riel se lanzó directamente sobre la marea de gente, un gesto visceral que selló el pacto de fidelidad absoluta con el público local.
Córdoba volvió a rendirse ante la propuesta más original, salvaje y electrizante de la música urbana actual.