El sábado 10 de noviembre de 1971 quedó grabado en la memoria de Villa Carlos Paz como el día en que la vanguardia del automovilismo internacional y el ambiente «fashion» se congregaron en las discotecas locales. Figuras de la talla de Ronnie Peterson y su esposa Barbro, Carlos Reutemann y su esposa Mimicha, Wilson Fittipaldi (hermano de Emerson, campeón de fórmula 1 en 1974 y 1976) y su esposa Suzy, marcaron una época de esplendor para el turismo VIP en la región.
Los hermanos Fittipaldi tuvieron un paso por Córdoba en el año 1971, cuando corrieron en el autódromo Oscar Cabalén de Alta Gracia, en el marco del campeonato de Fórmula 2 denominado Copa Dos Mundos, con dos competencias en Vallelunga (Italia), tres en Brasil usando los autódromos de Interlagos (2) y Tarumá, y la restante en la ciudad del Tajamar.
En este torneo, el argentino Carlos Reutemann se impuso en Interlagos y fue el campeón al sumar 92 puntos, lo siguieron el cordobés Carlos Ruesch con 64 y los hermanos Fittipaldi, Emerson tercero y Wilson cuarto.
Para este torneo los pilotos estuvieron alojados en el Castell Hotel de Villa Carlos Paz y por la noche hubo un agasajo en el boliche Karthum. Aquella mítica noche tuvo como epicentro los clubes nocturnos de la villa serrana, incluyendo anécdotas memorables como el estricto derecho de admisión en la discoteca Keops, donde se le impidió el ingreso al célebre actor francés Jean-Paul Belmondo por no vestir corbata.
Pilotos consolidados como Bob Wollek, Carlos Ruesch y Dieter Quester disputaron la final en condiciones de nulo descanso. El propio Ronnie Peterson corrió la carrera con malestar estomacal debido al exceso de café que consumió para contrarrestar los efectos de la noche anterior. La crónica de aquellos años demuestra la jerarquía de Córdoba entre 1968 y 1973 como plaza automovilística y de entretenimiento internacional, antes de que los cambios políticos y el posterior golpe de Estado de 1976 centralizaran las competencias hacia otras provincias.
A pesar de los giros históricos que trasladaron categorías a circuitos de Mendoza o Buenos Aires, la región de las sierras logró preservar su estatus gracias al Rally Mundial. Las exigencias de la federación internacional respecto a infraestructura hotelera de primer nivel, la geografía de caminos de cornisa, ríos y los talleres mecánicos especializados blindaron a Villa Carlos Paz y Mina Clavero como las sedes indiscutidas para el automovilismo de alta montaña.