Cada 31 de mayo, miles de personas celebran en Argentina el Día Nacional de la Cerveza, una fecha que surgió impulsada por consumidores y fanáticos de esta bebida a través de las redes sociales y que, con el paso de los años, se consolidó como una efeméride cada vez más reconocida dentro del país.
La elección de la fecha no es casual. El 31 de mayo de 1890 salió al mercado la primera cerveza elaborada por la Cervecería Quilmes, una empresa fundada dos años antes por Otto Bemberg y que con el tiempo se convertiría en una de las marcas más emblemáticas de la industria cervecera argentina.
Desde entonces, productores, maestros cerveceros, especialistas y consumidores adoptaron esta jornada para destacar la importancia de una actividad que forma parte de la historia productiva y cultural del país desde hace más de dos siglos.
La cerveza es una bebida alcohólica elaborada principalmente a partir de agua, malta, lúpulo y levadura. A lo largo del tiempo pasó de ser una elaboración limitada a determinados sectores a convertirse en una de las bebidas más consumidas en reuniones familiares, encuentros con amigos, festivales y eventos gastronómicos.
Para la reconocida sommelier argentina Sol Cravello, jueza internacional del programa BJCP (Beer Judge Certification Program) y certificada Cicerone Nivel 2, esta celebración representa mucho más que una fecha simbólica.
"Contar con un Día Nacional de la Cerveza es una forma de reconocer una tradición que forma parte de la historia y los encuentros de los argentinos. La cerveza ha acompañado durante generaciones espacios de socialización, convirtiéndose en una bebida muy arraigada en nuestras costumbres", explicó.
Además, destacó el crecimiento y la calidad alcanzada por la industria nacional en las últimas décadas. Según señaló, la fecha también permite valorar el trabajo de productores, emprendedores y especialistas que contribuyen diariamente al desarrollo del sector cervecero argentino.
Cómo se elabora la cerveza
Aunque existen cientos de variedades y estilos diferentes, la producción de cerveza sigue una serie de pasos básicos que combinan conocimientos tradicionales con tecnología moderna.
El proceso comienza con el tostado de los granos, una etapa fundamental para desarrollar aromas y sabores. Luego se realiza la molienda, donde los granos son triturados para facilitar la extracción de sus componentes.
Posteriormente tiene lugar la maceración, en la que se agrega agua caliente para transformar los almidones en azúcares fermentables. El líquido obtenido, conocido como mosto, es filtrado para eliminar residuos sólidos.
La siguiente etapa es el hervido, durante el cual se incorpora el lúpulo, ingrediente responsable de gran parte del aroma, el amargor y las propiedades conservantes de la bebida.
Después llega la fermentación, uno de los momentos clave del proceso. Allí se añade levadura, que transforma los azúcares en alcohol y dióxido de carbono, generando la característica efervescencia de la cerveza.
Finalmente, la bebida atraviesa una etapa de maduración para desarrollar plenamente sus cualidades antes de ser envasada en botellas, latas o barriles.
Una celebración que también es mundial
Además del Día Nacional de la Cerveza que se celebra cada 31 de mayo en Argentina, esta bebida cuenta con una fecha de reconocimiento internacional. El Día Mundial de la Cerveza se festeja cada año el primer viernes de agosto y reúne a millones de personas en distintos países para homenajear una de las bebidas más antiguas y consumidas del planeta.