En relación a la causa judicial, ya se han tomado más de 30 testimonios y este viernes 8 de mayo se realizará otra inspección ocular en el lugar donde apareció sin vida Cecilia. La primera la ordenó el por entonces fiscal Nelson Lingua, y se efectuó el 21 de agosto del año 2024. Habían pasado cuatro años del femicidio, y por primera vez desde la instrucción se había empezado por lo fundamental: los lugares donde Cecilia pudo haber estado hasta el hallazgo de su cuerpo sin vida. Reconocer el terreno para los y las investigadoras, se torna hoy también clave. Durante el juicio muchas de las inconsistencias, fueron parte de los testimonios que se pusieron en contradicción con la única hipótesis que planteó la fiscal de Cosquín Paula Kelm para imputar a Bustos, y sostener que el cuerpo de Cecilia estuvo todo el tiempo en el lugar donde fue hallado, a 1500 metros del basural de Capilla del Monte. En aquel momento, tanto la abogada de la familia Basaldúa, Daniela Pavón como Gerardo Battistón, abogado de la subsecretaría de Derechos Humanos, confirmaron que por los lugares que atravesaron, hubiese sido muy complicado caminar y acampar.  

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La abogada Pavón se refirió a la situación irregular en torno al cuerpo de la joven y a las medidas que comenzó a tomar la fiscal a cargo. Explicó que la fiscal Sabrina Ardiles “pidió informes al cementerio y ordenó investigar quién dio la orden de sepultura”, luego de tomar conocimiento de las circunstancias en que el cuerpo fue retirado de la morgue judicial de Córdoba y enterrado sin aviso a la familia. En ese marco, subrayó una frase que da cuenta de la impunidad que rodea hace años esta causa: la propia fiscal reconoció que “nunca había vivido una situación así”.

Según detalló la abogada, “la semana pasada la fiscal sacó un decreto a la morgue judicial  para averiguar quién había autorizado que saliera el cuerpo de ahí, para investigar quién había ordenado la sepultura y para que en el cementerio le informaran dónde está ubicado, con quién y quiénes eran esas personas”. 

Al terminar las testimoniales, la fiscal habló con la familia, “creo que fue la reunión más amable que hemos tenido de todas”, relató Daniel Basaldúa. “Le explicamos lo del cuerpo, le dijimos que no solo estaba el atropello de haberla sacado de la morgue, sino también que la habían puesto en una fosa común con otras tres más. Ella como que se sorprendió, no lo sabía”.

En ese sentido, insistió: “le dijimos que para nosotros era un atropello más y que nunca nos habían dicho que habían enterrado a Cecilia y menos en una fosa común, y comprobamos que el cuerpo de Cecilia estuvo desaparecido. Por más que les duela y que les cueste, estuvo desaparecido”.

También apuntó a responsabilidades dentro de la fiscalía: “No sé cómo, qué explicaciones darán, quién es el responsable, no lo sabemos. La fiscal nueva no estaba en ese momento. Sí cuestionamos a la doctora Rivero -la prosecretaria de la Fiscalía-, porque ella sí sabía. Correspondía que ella nos hubiese dicho, no sé, me equivoqué, me olvidé, lo que sea, pero hacerse cargo”.

Por su parte, Susana Reyes reforzó los cuestionamientos hacia la funcionaria judicial: “Queríamos agregar el tema de la doctora Rivero, el atrevimiento de ella de no haber sabido. Ella fue la primera que estuvo después del juicio de Lucas Bustos, cuando ponen al fiscal Barrera. Nosotros desde un principio hemos pedido el traslado del cuerpo y eso es lo más extraño, que ella no lo haya sabido. También se lo recalcamos a la fiscal, porque nos parece una falta de respeto total de esta mujer, quien era la encargada de leer el expediente”.

Mientras la familia de Cecilia esperaba, junto amigos y amigas que acompañan la causa, en la puerta de los Tribunales de Cruz del Eje, vieron que salía una persona con un papel en la mano y era la Dra. Silvia Rivero. “Nunca jamás se acercó a saludar. Nos debe haber visto, se fue para adentro” -dijo Susana- “cuando estuvimos presentes con la fiscal tampoco apareció. Eso también da la pauta de su error, su falta de trabajo y de comunicación, porque era el deber de ella comunicar lo del cuerpo, que suponemos que debería haber sabido”.

“Ahora hay que esperar a que respondan”, explicó la abogada Daniela Pavón, en relación a los trámites judiciales iniciados. Por un lado, para investigar quién dio la orden del enterramiento, y por el otro, para que se pueda iniciar la exhumación del cuerpo y el reconocimiento de su identidad, a través del Equipo de Antropología Forense, y finalmente pueda ser enviado, como lo desea su familia, al cementerio de la Chacarita en Buenos Aires.

*Fotos: Lucio Casarini