La investigación por el femicidio de Agostina Vega (14) dio un vuelco inesperado con la detención de Marianela Soledad Palmero, pareja de Claudio Barrelier y madre de su hija.
Con este arresto, Palmero se convierte en la cuarta persona privada de la libertad en el marco del expediente que conmociona a la Provincia de Córdoba.
Según pudo conocerse, la justicia la imputó formalmente por el delito de encubrimiento agravado.
Bajo la lupa: ¿Proteger al femicida?
La orden emitida por el Ministerio Público Fiscal responde a la sospecha de que el círculo íntimo del principal acusado montó «una red de contención y encubrimiento» inmediatamente después del crimen. Los investigadores apuntan a determinar si Palmero realizó de manera activa maniobras para ocultar pruebas clave o desviar el trabajo policial, acciones que habrían ralentizado de forma deliberada los primeros y cruciales pasos de la pesquisa.
La detención genera un fuerte impacto procesal, ya que se produce apenas horas después de que saliera a la luz el testimonio que la propia Palmero brindó ante la justicia.
La declaración que no convenció al fiscal
En su testimonial previa, Palmero había reconstruido una aparente y fría normalidad en la vivienda de Juan del Campillo 878 durante la noche del sábado 23 de mayo, ubicando a Barrelier jugando a la Play Station y comiendo empanadas.
Sin embargo, fuentes del caso sugieren que ciertos tramos de su relato sembraron más dudas que certezas en la fiscalía, especialmente respecto a una misteriosa salida del acusado:
El pedido de efectivo: Palmero declaró que cerca de las 21:45 de esa noche, su pareja se asomó a la cocina para pedir plata. «Entre mi hija y yo juntamos aproximadamente $3.000. Me dijo que ya me los devolvería»; afirmó.
La salida de 20 minutos: Tras recibir el dinero, Barrelier lanzó un «voy y vengo» y abandonó la casa. La mujer aseguró no saber dónde estuvo en ese lapso.
La coartada de la Play: Según sus dichos, al regresar, el imputado continuó jugando videojuegos con su hija y se acostó cerca de las 3:00 de la madrugada sin sobresaltos.
Defensa del acusado: En otro tramo, Palmero defendió el perfil de convivencia de su pareja afirmando que mantenían una buena relación y declaró: «Claudio no es una persona violenta; nunca me levantó la mano ni a mí ni a mi hija».
A pesar de sus esfuerzos por desvincular la rutina del hogar del horror del femicidio, para el fiscal Garzón existen elementos suficientes para sospechar que la mujer colaboró en el ocultamiento del rastro criminal. Palmero y el resto de los detenidos permanecen alojados en dependencias judiciales a la espera de ser indagados bajo las nuevas figuras penales.