Tras la aparición de carteles que alertaban sobre la presencia de un violador suelto en la localidad de Bialet Massé, se conocieron detalles del caso y EL DIARIO dialogó con la madre de una menor de edad, quien radicó una denuncia en la justicia para que se investigue el episodio.

La mujer, cuya identidad se mantiene en reserva para proteger a la víctima, contó que su hija suele volver caminando del colegio a su casa y que a principios del mes de mayo, se cruzó con un hombre mayor, de aproximadamente unos 70 años, que vive en la zona desde mediados de enero. El sujeto la invitó a su hogar y ante la negativa, días después volvió a interceptarla en la vía pública, intentó besarla a fuerza y la zamarreó para intimidarla.

«Todo ocurrió en una calle muy transitada del barrio. Mi hija va y viene del colegio por ahí o hace sus actividades cuando tiene que ir a algún lado. Una tarde, se iba a encontrar con los compañeros. Era un fin de semana y se cruzó con este hombre en la puerta de su casa, a unos 100 metros de la nuestra. Él la saludó y la invitó a tomar mate. Ella no le prestó atención, le dijo que no, pensó que era un hombre grande que estaba aburrido. El día lunes 4, cuando llegué a casa, me contó que a mitad de camino la cruzó, la saludó y le empezó a cuestionar por qué no había ido a su casa. Ella no entendía y le decía: ´Mi mamá no me deja´. Él respondía: ´A tu mamá no le tenes que decir´, y le decía que tenía plata en su casa para darle. Luego la agarró del brazo como sacándola del camino y la quiso llevar bajo una sombra donde le intentó dar un beso. En ese momento, ella se soltó y logró irse rápido»; relató la mujer, quien añadió: «En mi casa se habla de todo, lo dialogamos y decidimos denunciar. Nos dieron un botón antipánico y pensamos que iban a detenerlo, pero no ocurrió nada».

La familia buscó contención a través del Polo de la Mujer y reveló su preocupación por la falta de respuestas por parte de la fiscalía. 

«Para mí es la nada misma, es un peligro. Esto le puede pasar cualquier niño, puede engañarlos y ofrecerles plata. Esto es un pueblo, los chicos juegan en la calle y es grave lo que sucedió. Al ver que no pasaba nada, decidimos de hacer algo y se colocaron los carteles»; concluyó la madre de la menor.