
La decisión del intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, de retirar a la ciudad serrana de la Comunidad Regional Punilla en las próximas horas promete abrir una fuerte interna dentro del peronismo departamental y generó malestar tanto en los sectores locales del PJ como en el Centro Cívico provincial. El anuncio oficial se concretaría antes del fin de semana venidero y representará la materialización de una amenaza que el mandatario coscoíno venía deslizando desde hace semanas.
El conflicto se desató luego de que Cardinali no consiguiera el respaldo de sus pares para asumir la presidencia de la Comunidad Regional Punilla, cargo que quedó vacante tras la salida de Fabricio Díaz, recientemente incorporado al gabinete del gobernador Martín Llaryora como secretario de Infraestructura del Ministerio de Cooperativas y Mutuales.
Según pudo saber Punilla a Diario, Cardinali condicionó su continuidad en el organismo a la posibilidad de conducirlo, postura que no fue acompañada por la mayoría de los intendentes del departamento.
La determinación de abandonar el ente regional (ya adelantada a su círculo de confianza de manera personal) provocó críticas internas y fue interpretada como una señal de ruptura política en un espacio que venía intentando sostener la unidad territorial.
Enojo en el Panal
En El Panal, la movida cayó mal. Dirigentes provinciales consideran que la salida de Cosquín debilita el esquema de articulación regional impulsado en 2004 por la Provincia mediante la ley 9.206, creada para descentralizar competencias y promover el desarrollo conjunto de los departamentos cordobeses.
La situación también expuso tensiones dentro del peronismo de Punilla, especialmente en los sectores internos que respaldaron a Cardinali en una ajustada elección que le permitieron al médico oriundo de Alcira Gigena suceder al exintendente Gabriel Musso, actual funcionario de la Agencia Córdoba Turismo.