Isidro Gauna, referente del movimiento agroecológico en Capilla del Monte, inauguró en enero su local Somos Red, un espacio que funciona de lunes a sábados de 10 a 20 y los domingos de 10 a 14. La iniciativa busca resolver una necesidad concreta de la comunidad: contar con un punto de venta de alimentos orgánicos y agroecológicos en horarios extensos, algo poco habitual en la zona. “Encontramos que abrir todo el día como que aporta mucho a la rutina diaria de la gente, de la comunidad”, explica Gauna.

El local, ubicado en Avenida Pueyrredón 255, al lado de la Gomería El Gala y frente al Rosedal, nació a partir de la experiencia previa de Gauna con un nodo de compras comunitarias en Águila Blanca. “Se dio la oportunidad del local, lo vimos, se charló, porque en todo esto empieza a entrar la parte más burocrática de los contratos de alquiler, del monotributo, que es una parte que capaz que en los nodos se esquiva”, señala. A pesar de esos desafíos, valora que tener un local abierto al público permite “facilitar el acceso de una alimentación más sana, más consciente, de colaborar con los productores”.

Entre las particularidades del espacio, una de las más llamativas es la cocina solar que funciona en la vereda, fabricada por Virginia, vecina de La Cumbre, con placas de aluminio pulido espejado traídas desde Alemania. “La usamos prácticamente todos los días cuando hay sol para hacer, no sé, unos huevos fritos, calentar algo”, cuenta Gauna. Aclara que no requiere estar permanentemente atento: “Tenés que solamente cada 20 minutos, digo yo, aproximadamente calibrarla, porque el sol se va moviendo”.

Gauna enfatiza que todo lo que venden es orgánico o agroecológico y que se abastecen de productores locales o regionales, como los de Cruz del Eje, San Esteban o la propia Capilla del Monte. “No vendemos nada que no lo sea”, afirma. Además, destaca que hoy los precios de estos productos no están tan distantes de los convencionales: “Estás ganando más nutrientes a la hora de elegir ese alimento, pudiendo comer la cáscara inclusive, que es algo que tenemos ya como instruido que no se puede”.

El entrevistado también reflexiona sobre el impacto de los agroquímicos en la salud y en la tierra. Menciona el caso de Fabián Tomasi, un fumigador que enfermó por la exposición a esos productos. “Para mí él fue un símbolo de lucha y lo es”, dice Gauna, y agrega: “Hay otra forma posible de producir alimento, que es milenaria, que tenemos que recuperar ese saber”. Considera que el desafío actual es “poder tener más acceso a producciones agroecológicas locales” y achicar los intermediarios para que comer sano no sea más caro.

Sobre el futuro, Gauna imagina poder comprar toda la producción que los agricultores ofrezcan, algo que antes no podía hacer por falta de ventas. “El sueño, poder decirle al productor, sí, dejame todo lo que estás produciendo, y tener continuidad”, explica. Y concluye: “Creo que de eso tenemos que tratar de lograr que no pase a ser algo así elitista, ni que sea para pocos, sino que cualquiera pueda acceder”. Quienes visiten el local y dejen una reseña en Google Maps obtienen un 10 por ciento de descuento.

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