En una jornada electoral clave para el futuro de la educación superior en la Provincia de Córdoba, Jhon Boretto logró un contundente triunfo y continuará al frente de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) por un nuevo período de cuatro años. El actual rector, acompañado por Mariela Marchisio, se impuso con el 58% de los votos ponderados sobre la lista opositora liderada por Pedro Pérez, decano de Famaf, quien alcanzaba el 42%.
Con este resultado, el oficialismo nucleado en la lista «Somos» no solo retiene la conducción del Rectorado, sino que además conservará el control mayoritario del Consejo Superior, el órgano máximo de gobierno de la Casa de Trejo.
El sistema de elección directa de la UNC pondera el valor de los sufragios según cada claustro. De acuerdo con las planillas oficiales del Rectorado, el oficialismo logró imponerse en todos los sectores, registrando los siguientes números en votos directos:
Profesores (Titulares, Adjuntos y Asistentes): Amplia ventaja de «Somos». En titulares fue 656 a 319; en adjuntos 706 a 479; y en asistentes 1.892 frente a 1.359.
Graduados: Fue el gran motor de la elección. El oficialismo ganó con 8.084 votos frente a los 5.536 de la oposición.
No Docentes: Boretto consolidó su liderazgo con 1.798 apoyos frente a los 1.019 de Pérez.
Estudiantes: El escenario más reñido. El rector obtuvo 33.006 votos y el decano de Famaf sumó 31.867, achicando considerablemente la brecha en este sector.
Al analizar el comportamiento electoral respecto a los comicios de 2022, se desprenden dos datos centrales para la política universitaria. Mientras la asistencia a las urnas cayó en casi todos los sectores, el claustro de egresados experimentó una explosión de votantes, pasando de 7.385 en 2022 a 13.620 en 2026. El crecimiento de la participación terminó ensanchando la diferencia a favor de Boretto. Por el contrario, el oficialismo encendió luces de alerta en el claustro estudiantil, donde sufrió un marcado retroceso. Hace cuatro años, Boretto había cosechado casi 40 mil voluntades (39.916), mientras que en esta oportunidad el apoyo decayó a 33.006 alumnos.
En el búnker del oficialismo los festejos tuvieron un sabor especial. Desde el entorno de Boretto ponderaron la victoria considerando que se dio tras una gestión fuertemente afectada por el complejo regreso a la presencialidad plena y, fundamentalmente, por el severo recorte presupuestario de la administración nacional de Javier Milei, el cual golpeó de lleno los salarios de docentes y no docentes. Asimismo, celebraron haber retenido el control de la Facultad de Derecho, un bastión clave conquistado hace un año.
Por el lado de la oposición, instalada en Famaf, la lectura de la madrugada tuvo su costado positivo al consolidar un piso cercano a los 45 puntos ponderados. Sin embargo, la gran novedad se dio en la interna del peronismo estudiantil: la agrupación «Sean Eternos» (alineada al peronismo nacional) logró desplazar por completo a «La Fuerza Estudiantil», la fuerza que responde directamente al gobernador Martín Llaryora.