En diálogo con CDM Noticias, Rodolfo Pablo Treber, licenciado en administración y trabajador del Banco Central de la República Argentina, advirtió sobre las diferencias fundamentales que existen entre las billeteras virtuales asociadas a cuentas bancarias y aquellas que operan por fuera del sistema financiero. El especialista busca despejar dudas ante el creciente uso de estas herramientas en un contexto donde cada peso cuenta y el riesgo de perder ahorros puede ser más alto de lo que se conoce.
Treber explicó que no todas las billeteras funcionan igual ni ofrecen las mismas garantías. Cuando un usuario deposita su dinero en una billetera vinculada a un banco, la plata está regulada por el Banco Central, los depósitos cuentan con seguro y la entidad bancaria tiene disponible ese dinero para devolverlo en caso de que el cliente lo solicite. “Si vos querés retirar todos los depósitos, los bancos tienen esa plata para dártela”, aseguró. En esos casos, la tasa de interés actual ronda el 13 o 14 por ciento anual.
El panorama cambia drásticamente con las billeteras conocidas como fintech, aquellas que no están respaldadas por ninguna entidad bancaria. Según el especialista, el usuario le transfiere su dinero a una empresa privada que luego lo utiliza para operar en fondos comunes de inversión, compraventa de acciones o bonos. “Esa plata no está regulada, no tiene seguridad sistémica, no tiene resguardo monetario”, advirtió. La contracara de esa falta de regulación son rendimientos que pueden alcanzar el 19 o 20 por ciento anual, una cifra tentadora pero que esconde un riesgo considerable.
Para Treber, la ecuación es simple: cuanto mayor es la rentabilidad prometida, mayor es la volatilidad y la posibilidad de perder dinero. Explicó que los fondos comunes de inversión que ofrecen tasas elevadas suelen invertir en instrumentos cuyos precios varían constantemente, por lo que el rendimiento real puede pasar del 22 al 15 por ciento en poco tiempo. En cambio, los fondos más seguros operan con bonos estables u obligaciones negociables que garantizan una tasa fija, aunque más baja. “Todos ellos tienen una tasa de interés quizás que están por debajo del 18 o 19%, pero tienen una recaudación asegurada”, señaló.
El especialista fue enfático al recomendar qué tipo de herramientas deberían usar los trabajadores que no cuentan con un amplio margen de ahorro. “Yo siempre recomiendo que vayan a instrumentos de inversión que tengan primero cuenta bancaria, o sea, que sean billeteras virtuales asociadas a cuenta bancaria, no fintech”, sostuvo. Consideró que el pequeño ahorrista no puede darse el lujo de especular con su dinero porque, a diferencia de quienes invierten grandes sumas, una pérdida mínima representa un golpe mucho más duro. “Al que no le sobra mucha plata, le duele mucho más perder plata que aquel que pasa la vida apostando con el dinero”, reflexionó.
Treber propuso además una estrategia de tres niveles según el plazo en que se necesite el dinero. Para el uso inmediato, es decir, el dinero que se va a gastar en menos de 30 días, recomendó dejarlo en una billetera virtual bancaria. Justificó esta decisión con un cálculo sencillo: la diferencia de tasa entre una billetera bancaria y una fintech suele ser de aproximadamente 5 puntos porcentuales anuales, pero al tratarse de apenas unos días, ese porcentaje se traduce en una cifra insignificante para el usuario común. “El riesgo no vale el porcentaje”, sentenció. Para plazos de uno o dos meses, aconsejó los fondos comunes de inversión. Para un año o más, su recomendación fue la compra de dólares, aunque reconoció que esta opción le genera pesar por lo que implica para la economía argentina.
Uno de los puntos más polémicos de la entrevista surgió cuando Treber se refirió al origen de las billeteras fintech y las criptomonedas. Según su mirada, la economía informal y la evasión fiscal crecieron exponencialmente en el mundo durante las últimas décadas, producto de la corrupción global y la falta de controles estatales. Ante ese escenario, surgió la necesidad de crear mecanismos que permitieran lavar grandes volúmenes de dinero ilegal sin hacer preguntas incómodas. “Bueno, la fintech, que no te pregunta de dónde vienen los fondos, y la criptomoneda, con la cual podés comprar la criptomoneda sin preguntar de dónde vienen esos fondos, si vienen del narcotráfico, del tráfico de cualquier cosa, y después con esa criptomoneda podés comprar un activo inmobiliario legal, fueron formas de lavado de activos que se expandieron en el mundo”, desarrolló. Añadió que, en un país serio que busque el desarrollo nacional, este tipo de herramientas deberían estar completamente reguladas por el Banco Central.
Sobre el rezago tecnológico de los bancos frente a aplicaciones como Mercado Pago, Treber sostuvo que las entidades bancarias “se durmieron” por malas administraciones y por una idea liberal que privilegia la inacción estatal. Puso como ejemplo a Modo, una aplicación que llegó tarde al mercado cuando la mayoría de los usuarios ya habían adoptado la costumbre de pagar con Mercado Pago. Según su análisis, esa pasividad estatal durante los últimos cuarenta años permitió que el capital privado se fugara del país en lugar de invertirse en la producción nacional. “¿Ustedes creen que se invierte para hacer un inmueble en la Argentina, para hacer una fábrica, para generar trabajo, o más bien creen que se cambian a divisas, se compran bonos del tesoro norteamericano y se fugan la plata del país?”, cuestionó. Su respuesta fue contundente: en todos los casos, la plata termina fuera del país.
Finalmente, consultado sobre las medidas económicas del actual gobierno, incluyendo el manejo de las Leliqs, Treber rechazó la idea de que esa política haya sido un acierto. Recordó que en su momento se llegó a tener el 60 por ciento de la base monetaria congelada en ese tipo de instrumentos, una situación que calificó de “locura” porque ese dinero no se destinó al desarrollo productivo. “El gobierno de Javier Milei no es que absorbió esa plata del sistema financiero y la puso en el sistema productivo. Es más, podemos decir, ya con datos duros, después de más de dos años de gestión, que miles de fábricas han cerrado, se perdieron un montón de puestos de trabajo, aumentó la pobreza”, afirmó. Sostuvo que la solución que encontró el oficialismo fue duplicar la deuda interna en pesos y salir a buscar más de 40 mil millones de dólares de deuda externa, lo que a su juicio agravó el problema en lugar de resolverlo. “Hubiera sido positivo si se resolvía y esa plata se ponía en la calle orientándolo al crecimiento de la producción nacional, pero eso no fue lo que hizo el gobierno de Milei”, concluyó.
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