"Es impresionante lo que podemos lograr si nos ponemos de acuerdo y empezamos por lo pequeño, pero concreto", dice entusiasmado Andrés Álvarez, fundador de Re!, una empresa que elabora productos de cosmética, higiene y limpieza para el hogar con ingredientes naturales, biodegradables y sin tóxicos.
La empresa funciona con el sistema de refilería y hace poco logró un hito: superó la tonelada de refill, lo que significa 3.000 envases descartables menos en circulación.
"Imaginate cinco camionetas Kangoo llenas de plástico descargándose en el basural. Bueno, el logro de la tonelada de refill es haber evitado que toda esa montaña de plástico terminara ahí", explica Andrés de manera gráfica.
Pero para Álvarez el desafío va mucho más allá de los hábitos individuales. "¿Qué podría pasar si estos sistemas dejaran de ser experiencias aisladas y comenzaran a formar parte de políticas públicas más amplias? ¿Cuánto menos contaminaríamos si reducir residuos fuera una prioridad colectiva y no solamente el esfuerzo de algunos vecinos y emprendimientos?", plantea.
Y concluye: "Creemos que es momento de discutir el rol del Estado en la reducción de residuos. Somos muchos los que estamos preocupados por la contaminación que generan los basurales en la tierra que habitamos, en el aire que respiramos y en el agua que tomamos y usamos diariamente. No podemos naturalizar que los residuos sigan creciendo mientras las soluciones siguen siendo marginales".
"A veces pensamos que los cambios ambientales dependen de grandes tecnologías o inversiones millonarias. Y muchas veces empiezan por decisiones y acciones más pequeñas que necesitan ser promovidas y organizadas a gran escala", cierra Andrés.
"La basura no desaparece cuando la sacamos de casa; simplemente va a parar a algún lugar. Por eso el desafío es reducirla antes de que exista. Que la basura no nos tape, ni los paisajes que amamos ni la posibilidad de construir comunidades más responsables con el ambiente".